El sismo frenó el ritmo de la actividad económica en La Condesa.

Por Ariadna Ortega
Fotos: Anylú Hinojosa-Peña

El corredor Roma-Condesa que une a estas dos colonias emblemáticas por su vida activa hoy luce desolado. En las calles que antes del sismo del 19 de septiembre las caracterizaba el bullicio generado por grupos de amigos, parejas y familias que abarrotaban, cafés, bares, galerías, parques y restaurantes ahora la envuelve un velo de penumbra, susurro y miedo.

A dos semanas del sismo de 7.1 grados, la baja afluencia en una de las zonas de mayor energía económica en la capital se ha traducido en pérdidas para los negocios que van del 50 al 80% de sus ventas y en algunos casos la pérdida total por encontrarse en edificios dañados o colapsados.

“Después del temblor el edificio quedó cuarteado y al día siguiente lo acordonaron. Era evidente que el inmueble era inhabitable”, cuenta Alex Moreno, socio del restaurante de comida tradicional oaxaqueña Las Tlayudas.

El local en los límites de la Roma Norte tuvo que cerrar sus puertas por los daños –hasta ahora no estructurales en el edificio– y sus propietarios buscan un plan para reactivar su negocio que le da empleo a ocho personas.

La parálisis en estas colonias en los primeros cinco días después del temblor se tradujo en pérdidas económicas por 34.5 millones de pesos, de acuerdo con el gobierno de la Ciudad de México, La administración de Miguel Ángel Mancera, el jefe de gobierno, estima el valor de la actividad económica mensual en los polígonos afectados es de 487.8 millones de pesos en promedio.

Crónica: La búsqueda de sobrevivientes 'apaga' la fiesta en la Condesa

Los negocios que rodean los edificios a punto de derrumbarse sufren abandono

Tras el colapso de algunos edificios en las calles aledañas a los parques México y España, los comercios pararon actividades para revisar –primero– que sus empleados y estructuras estuvieran bien, después para recibir a las decenas de brigadistas y voluntarios que acudían a las zonas de desastre.

Los propietarios, gerentes y comensales de los negocios con estructuras art nouveau, neoclásicas y eclécticas coinciden en señalar las afectaciones, pero confían en que en unas semanas comience la reactivación económica.

“La zona está apagada, pero literal, yo espero que se empiece a recuperar antes de diciembre porque no si no nos vamos a enfrentar a un escenario bastante difícil”, comenta Óscar Cárdenas, administrador de la panadería La Victoria, ubicada en Nuevo León 50, justo enfrente de un campamento de brigadistas.

Cárdenas explica que todo lo que se podía donar el día del temblor se donó: las aguas, los refrescos, los panes, inclusive el capital humano de la pequeña panadería argentina se concentró en la ayuda. Después cerraron aproximadamente una semana, lo que les costó cerca de 80,000 pesos, incluyendo los 15,000 de nómina de sus empleados.

“Ahorita estamos en el juego de perder lo menos posible, ya no es ganar”, dice el joven de 32 años, quien afirma que pese a que tienen que seguir pagando renta y sueldos, no detendrán la ayuda para los voluntarios, mientras pondrán “chonguitos” para que todo vuelva a la normalidad pronto y recuperen el 75% de las ventas que han perdido.

Los clientes del expendio de pan han cambiado. Hoy visten chalecos fluroscentes, botas y cascos. Disfrutan unos minutos de paz en el local cargando su teléfono y utilizando el sanitario. Esos minutos los distraen del ajetreo de las máquinas que trabajan en la zona cero de Álvaro Obregón 286.

Por unos minutos, brigadistas y rescatistas se olvidan del #Sismo19S en esta panadería.

Reactivar la zona

Hoy no se sabe a ciencia cierta a cuánto asciende la cifra total de daños en la Ciudad de México, pero la parálisis en las colonias afectadas en los primeros cinco días después del temblor, se tradujo en 34.5 millones de pesos de pérdidas económicas, de acuerdo con datos preliminares del gobierno de la Ciudad de México.

La administración de Miguel Ángel Mancera, estima que el valor de la actividad económica mensual en los polígonos afectados es de 487.8 millones de pesos en promedio.

En la Ciudad de México, un 16.1% de los establecimientos sufrieron una afectación, de acuerdo con un censo del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). De este porcentaje, el 48.9% del total suspendió actividades al menos un día tras el temblor

En la colonia Roma y Condesa, dos de tres negocios que rodean al menos cuatro de los 10 edificios colapsados en la zona están cerrados. Los pocos que han abierto reciben pocas visitas, pero se niegan a bajar la cortina y continúan trabajando aunque en un día no lleguen clientes.

Ve: 500 edificios con heridas por el sismo

En frente de Parque México, el restaurante Tres Condesas es uno de los pocos establecimientos que ha abierto sus puertas. Las cortinas de los negocios a su lado están abajo. En la esquina, una farmacia está vacía. Ni una medicina, ni una pastilla. La heladería que en otros tiempos estaría abarrotada de niños que juegan en el parque, ahora está acordonada por el listón amarillo que rodea decenas de inmuebles que se deben revisar estructuralmente en la colonia.

De acuerdo con el gobierno de la CDMX, 53 de los 223 edificios calificados como de alto riesgo se ubican en las colonias Condesa, Hipódromo Condesa y las dos Romas, mientras que en éstas mismas los derrumbes suman diez de los 14 colapsados.

Julio Argumaniz, gerente del restaurante —que se encuentra a media cuadra de edificio de departamentos en la calle Sonora con severos daños—, considera que la gente aún está muy espantada y por ello no acude a los centros de esparcimiento.

“Cerrar una semana para nosotros es no conseguir la nómina de nuestros empleados. Estamos en números rojos”, dice el responsable del restaurante al estimar una caída del 60% en su actividad normal, pero asegura que perderían más si cierran su negocio.

Argumaniz confía en que la gente pronto retomará la confianza y saldrá nuevamente a la calle para darle de nuevo luz a la colonia. “Seguimos y vamos a seguir en pie trabajando. Tenemos que volver a dar vida a la Condesa”, expresa.

El miedo que aún persiste por el sismo, ha alejado a los clientes de los clientes de los negocios de la colonia Condesa.

Ante esta situación, la administración capitalina activó un plan de ayuda para las pequeñas y medianas empresas con créditos que van de los 9,000 a los 25,000 pesos, con una bolsa total de 710 millones de pesos para los negocios.

El propietario de Las Tlayudas lo ve como una ayuda, aunque reconoce que no es del todo desinteresada. “Es un crédito, no es que nos estén dando dinero. Nos lo están prestando y vamos a tener que pagar. (Nosotros) vamos a estar como en el comienzo, pagándole al banco, pagando al casero. Los tiempos se tornaron más difíciles”, dice.

Ante la situación en estas colonias y otras que fueron afectadas, el jefe delegacional de la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, busca que las PYMES tengan tasas diferenciadas de impuestos por un período de cuatro años en lo que logran recuperarse.

Lee: Mancera anuncia plan de reconstrucción

Al rescate de la Condesa

“El sismo cambió el panorama económico de la ciudad”, afirma Ada Irma Cruz Davalillo, presidenta de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope), quien asegura que tras los daños registrados no sólo habrá una reestructuración de los edificios, sino de cómo se mueve el mercado en las zonas afectadas.

Para ella, es primordial que se haga una estrategia social que acerque a los dueños con los clientes y se piense en una forma para recuperar la confianza que se perdió por el temblor.

En eso coincide, la joven empresaria Suelen Mora, quien pese a que su zona favorita de la ciudad parece abandonada, ella no deja de ir. Tiene la convicción de rescatar a La Condesa.

“Muchos tenemos el miedo de venir, pero ahorita que ya pasó un poquito el peligro, entonces por qué no regresar al lugar donde normalmente uno se siente a gusto”, comenta Mora al reafirmar –como anuncio comercial– que es “totalmente Condesa”.

“La gente aún sigue saliendo, aunque un poco más tristes, pero yo creo que esto va a pasar pronto. Estuve aquí como brigadista y quiero ver la recuperación de este lugar, sí tenemos un escenario muy triste, pero no me quiero quedar con esa imagen”, dice antes de dirigirse a uno de los restaurantes a cenar. Esa noche las copas no van: “No hay ambiente de fiestecita”, dice.

“No hay ambiente de fiestecita”, dice Suelen Mora, una joven empresaria dispuesta a reactivar la zona.

Luego del temblor, varios restaurantes de la colonia impulsaron en redes sociales una campaña para que no dejen de acudir a estas colonias turísticas y ayuden a “revivir” la zona

“Tenemos que seguir adelante, la actividad económica no podemos detenerla, porque además este lugar dependen 80 familias”, señala Óscar Reyes, gerente de unidad de Bonito, uno de los restaurantes que hicieron esta petición y que durante los días de rescate apoyaron con alimentos, comidas y brindar zonas de descanso a militares, rescatistas y voluntarios por igual.

“No dejen de venir, a comer, pasear, comprar y hospedarse en la Roma- Condesa. Miles de meseros, vendedores, cocineros y comerciantes dependen de ti!”, dice una de las imágenes.

Óscar Reyes, gerente de Bonito, uno de los restaurantes que participan en una campaña para no dejar sola a la Condesa y la Roma.

La Roma: un poco de luz

De lado de la colonia Roma, pasando la avenida Insurgentes, las cosas se tornan mejor. Hay más luz y más locales abiertos, aunque la actividad no vuelve todavía a sus días de esplendor. Los jóvenes caminan en las calles buscando un espacio. Por el momento, pueden escoger una de las varias mesas disponibles en los negocios.

“Definitivamente hay menos gente. Hay menos gente. Antes los sábados había mucho movimiento. Ahorita está muy tranquilo”, dice Juan Ángel Martínez, quien se encarga de preparar comidas en Saigón, un local de comida vietnamita en el Mercado Roma.

Ve: Comerciantes se vistieron de héroes tras el sismo

Muchos de los establecimientos están cerrados por la baja actividad. Incluso Juan Ángel ahora tiene que cocinar la mitad de lo que hacía antes y adquirir menos insumos, para no correr el riesgo de que se la comida se eche a perder.

“Perdimos un mes completo en cinco días. Nos afectó más los fines de semana que es cuando más vendemos. Ahorita estaría todo esto lleno de chavos, pero todo está muerto”, comenta el joven de 26 años, previo a cerrar el local y luego de que este sábado estuvieron nuevamente bajas.

Los pocos negocios que están abiertos en el Mercado Roma aguardan la llegada de clientes.

Las calles de este corredor gastronómico-cultural emanan aún la desconfianza de sus habitantes y el temor. Pocos andan en las calles y en los negocios donde hace tres semanas debías esperar por entrar, hoy tienen mesas vacías. Pero, los responsables de los restaurantes y bares sonríen ante la adversidad y esperan que todo pase pronto para que regrese el esplendor que caracteriza a la colonia.

“Los brigadistas y voluntarios son los que han venido a comer”, comenta Rodolfo Salazar, quien atiende un puesto de tacos en la esquina de Álvaro Obregón e Insurgentes y espera impaciente a que se acerquen los clientes como todos los sábados cuando salen de la fiesta.

Pero este sábado es diferente. Son apenas las 10 de la noche y por hoy la fiesta se acabó pronto.

El ajetreo nocturno en las colonias Condesa Roma se desvaneció después del temblor

Pasos para la recuperación económica

Estas son algunas de las recomendaciones que la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en pequeño (Canacope) en la CDMX da para los negocios que se vieron afectados.

1. Hacer un cuantificación “honesta” de los daños. Evaluar si son daños menores o irreparables y no se puede reconstruir.

2. Desarrollar un plan de contingencia para que, en caso de eventualidades de este tipo, se puedan modificar tiempos de pagos a proveedores, se reserve un fondo, entre otros.

3. Replantear el financiamiento para las empresas y créditos para que se les amplíen los montos de mensualidades.

4. Pensar en nuevas estrategias de trabajo, como horarios escalonados o días de descanso variables.

5. Acercarse a las autoridades para conocer los apoyos que da y con base en el plan de contingencia, solicitar los recursos que se requieran.